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I

Una contribución Cristiano-Social para Europa

II

La comprensión Cristiana de la persona

III

La visión Cristiano-Social de la sociedad y del gobierno


Temas básicos de la política Cristiano-social
Justicia
Respeto de la vida
Prioridad para la familia
Reconciliación
Compasión Activa
Mayordomía sabia
Creación y medio ambiente
Economía
Empoderamiento
Declaración final


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European Christian Political Movement
About ECPM
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Una contribución Cristiano-Social para Europa
Programa básico del ECPM

(This is an older version of our Basic programme. At the moment we don't have the newest version in Spanish. The updated version is at the moment only available in English).

Nosotros somos los miembros del Movimiento Cristiano Político de Europa (ECPM). Este movimiento incluye partidos cristiano-demócratas y cristiano-sociales, ONGs y grupos de reflexión de Europa. Nos unimos para promover una perspectiva cristiana de la democracia, ya que en nuestro continente y las naciones que la componen, estamos frente a problemas crecientes. Los enfoques conservador-liberal individualistas y social-demócrata tecnocráticos no son capaces de dar una respuesta adecuada o de producir soluciones robustas.

Las personas desconfían de las instituciones políticas y su trabajo. Las tensiones entre grupos religiosos y étnicos en Europa aumentan. Las naciones europeas se están apoyando menos cuando necesitamos solidaridad para tratar con nuestra seguridad social, económica y problemas ambientales.

Queremos promover la perspectiva cristiano-demócrata sobre estos cuestionamientos del siglo XXI, ya que afectan a los individuos en sus relaciones con la comunidad y nuestra responsabilidad común para la sociedad, pero estamos convencidos que el pensamiento cristiano-social puede generar soluciones políticas y contribuir al bienestar del pueblo de Europa.

La democracia cristiana contribuyó desde su comienzo en el siglo XIX con políticos como Groen van Prinsterer y cristiano-demócratas como Robert Schuman y Alcide de Gasperi, quienes proyectaron las bases de la Unión Europea en el siglo XX y hoy nos recuerda que la democracia cristiana tiene que jugar un papel importante en el siglo XXI.

Como miembros del ECPM creemos que Jesucristo nos llama a seguirle en cada área de nuestras vidas, incluyendo el ámbito de la política. La Biblia no ofrece ni es un programa político. Sus enseñanzas básicas brindan los elementos fundamentales para un gobierno justo. Hay un llamado para las autoridades políticas, incluyendo el nivel europeo, para trabajar en este espíritu y servir al pueblo de Europa respecto a temas como la persecución de justicia y libertad. Reconocemos que nosotros no podemos identificar el Reino de Dios con ninguna causa política, pero afirmamos que este Reino de Dios demanda la persecución del gobierno justo y la promoción de una sociedad bien ordenada.

Rechazamos la idea de ser la religión solamente un asunto privado para los individuos. La fe cristiana ha sido fundamental para la sociedad europea, ha sido irremplazablemente, importante e influyente en los procesos de conformación de nuestro continente. Ello significa que tenemos una responsabilidad para conjuntamente desafiar y afirmar el orden social y político, de tal manera lo haremos según la forma en que entendamos los principios cristiano-sociales.

La comprensión Cristiana de la persona
La tradición del pensamiento cristiano-demócrata respecto a sus convicciones cristianas sobre la persona, la sociedad y la autoridad política, son principios que incluyen la noción que el valor básico de cada ser humano ha provenido de su creación en la imagen de Dios. Entendemos la verdadera realización humana como una libertad responsable, vivimos en relación con los demás y con la creación, encontramos realización en el desarrollo de relaciones en la sociedad y es por tal razón que esta visión relacional de la humanidad es un elemento clave para la política cristiano-demócrata y cristiano-social del ECPM.

La visión Cristiano-Social de la sociedad y del gobierno
Una sociedad saludable tiene una moral que resulta del respeto mutuo donde la persecución de satisfacciones privadas no debería interferir con nuestro deber común de proteger otros miembros de la sociedad. Por otro lado, las demandas del Estado o de cualquier otro cuerpo colectivo, no deberían perjudicar las demandas individuales legítimas. Eso quiere decir que para que florezca una sociedad, tiene que crear y nutrir un espíritu que respeta la libertad y la integridad de instituciones sociales y culturales. Debería incentivar y nutrir buenas relaciones entre estas instituciones y el pueblo. Las organizaciones sociales y culturales claves incluyen la familia, la escuela, organizaciones religiosas y representantes de empleados y empleadores. Las personas construyen una sociedad desarrollando sus relaciones mutuas e involucrándose en comunidades y sus preocupaciones comunes.

El rol fundamental de la autoridad política es asegurar la justicia en el ámbito público. El Estado tiene que crear condiciones que promuevan el bien común y la conectividad social, el ejercicio del poder por el Estado siempre tiene que ser equitativo y limitado y el Estado debe promover relaciones justas entre individuos, asociaciones, comunidades y otros grupos, además de respetar su debida independencia e interdependencia.

Además las autoridades políticas también tienen como rol primordial, incentivar el bien y rectificar la injusticia, aunque los gobiernos no están requeridos de intentar remediar toda enfermedad social ni deben emprender tareas que son la responsabilidad de la familia, la iglesia y de otros espacios de autoridad. Ellos deberían estar capaces de tratar con sus propios asuntos. Creemos que las iglesias y otras organizaciones religiosas pueden tener una contribución esencial en la sociedad.

La participación democrática amplía los horizontes de las personas, empodera a ciudadanos e incrementa su influencia sobre los gobiernos. Una democracia responsable requiere la expresión de la opinión a través de elecciones representativas, partidos políticos, debate público y oposición leal. Estos, junto al respeto para el oficio político y el gobierno abierto son esenciales para rendir cuentas.

Las responsabilidades para los asuntos públicos deberían estar al nivel más cercano posible de los ciudadanos. Por eso, es nuestra visión de la subsidiariedad, defender ese equilibrio de poder entre varias naciones y la Unión Europea, ya que debemos proteger la identidad nacional y respetar la soberanía de los Estados. La Unión Europea necesita solidaridad entre las naciones y los pueblos, además necesita esa subsidiariedad para mantener viva su solidaridad., por eso el ECPM reconoce los diferentes pueblos de Europa.

Ningún partido o grupo puede exigir privilegios legales especiales. El pensamiento cristiano-demócrata rechaza el secularismo como ideología pública fuertemente. El ECPM advierte el daño que puede infligir el secularismo en la sociedad, estamos preocupados por el secularismo fundamentalista en cualquier tipo de rol gobernante. Además, no buscamos un rol gobernante para cualquier denominación de iglesia, sino reconocemos el rol de la fe cristiana en configurar las libertades de las cuales goza nuestro continente. También afirmamos que el Estado necesita aceptar los derechos de las minorías religiosas y culturales para relacionarlas equitativamente en la política pública, por eso acogimos diversas comunidades de fe en Europa. Los individuos, comunidades y organizaciones deben tener libertad de religión y de expresión de pensamiento. Ello tiene que ser una prioridad dentro de Europa y en la política exterior europea.

Una visión cristiano-demócrata de gobierno siempre tendrá que poseer una perspectiva global, ya que toda la tierra es creación de Dios y Él hizo a todos los humanos a su imagen, lo cual significa que la cristiano-democracia exige tener una política exterior y de defensa que trabaje en este espíritu, promoviendo el comercio justo, así como la paz y la protección del medio ambiente.

No debemos permitir que el Estado, el comercio o las finanzas controlen la economía. La responsabilidad democrática lo requiere. El Estado debería impulsar una contribución y sentido de responsabilidad mutua de todas las partes. La actividad económica es para servir a las personas y no dominarlas. Las plenas implicaciones personales, sociales y ecológicas de la actividad económica tienen que estar reconocidas debido al desconocimiento de algunos actores económicos respecto a las mismas. El Estado quiere revertir patronos inequitativos e injustos del comercio y de la distribución que no reconocen estas implicaciones, por el contrario los cristiano-demócratas enfatizan no solo el rendimiento económico, sino la responsabilidad del Estado para la justicia, las estructuras correctas y la conectividad social.

Temas básicos de la política Cristiano-social
Como cristiano-demócratas no imaginamos que poseamos soluciones sencillas para los problemas de Europa. No obstante, creemos firmemente que el cristianismo puede hacer una contribución importante al bienestar de nuestra sociedad. Por esta razón, nos comprometemos a los siguientes siete principios orientadores que resaltan algunos temas básicos de la política cristiano-social.

Justicia
La justicia social es una enseñanza Bíblica fundamental que establece la base de la política cristiano-social. Todo hombre y mujer tiene derecho a respeto y tratamiento igual, ambos poseen responsabilidades los unos hacia los otros y hacia la sociedad más amplia.

La justicia social demanda una mirada igual para todos. Ello implica una preocupación especial para las necesidades de los pobres, los refugiados, aquellos que sufren y quienes no, los cuales no adquieren ningún poder. Todo esto requiere que nos opongamos a la explotación y la carencia. También demanda que los recursos y las oportunidades apropiados estén disponibles, de esta forma satisfacemos los requisitos básicos de todos y cada persona puede ser capaz de participar en la vida de la comunidad.

Creemos firmemente que los gobiernos tienen una responsabilidad especial para aquellos que no pueden subvenir a sus propias necesidades en nuestros países y en el extranjero. Oponer y eliminar la injusticia social demanda más acción a los gobiernos, que solamente la provisión de estructuras justas. También es importante subrayar la necesidad de familias saludables, una buena educación y servicios de salud para prevenir la pobreza y la injusticia social.

Respeto de la vida
Dios creó los seres humanos a su imagen. El derecho a vivir es el más básico de los derechos humanos. Es un valor intrínseco de todo ser humano. Afirmamos especialmente la dignidad fundamental de aquellos que no están nacidos, decrépito, incapacitados mentalmente o físicamente, ancianos, o incapaces de hablar por sí mismo. Tal respeto para los seres humanos también requiere un compromiso por mantener una calidad de vida decente para todos. Requiere que nuestras comunidades satisfagan las necesidades de todos aquellos que, cualquiera que sea la razón, no tienen las posibilidades de satisfacer sus necesidades. Algunas implicaciones para esta política son la promoción de cuidado para mujeres embarazadas, cuidados paliativos y la prohibición de la eutanasia. Es nuestra convicción que el clonaje de humanos y animales es contradictorio con el respeto por la vida.

Prioridad para la familia
Una familia saludable induce el bienestar de las personas como seres relacionales. Por esta razón, afirmamos que la familia es la piedra angular de la sociedad, es el lugar donde los niños deben aprender responsabilidad, valores y formas propias para vivir como ciudadanos responsables. Por eso, deberíamos dar a las familias todo el espacio que necesita para cumplir tales responsabilidades.

Reconciliación
La reconciliación es una tarea para los individuos, los grupos sociales y económicos, así como aquellos involucrados en la política. Tenemos que trabajar hacia la reconciliación y el saneamiento a los niveles local, nacional e internacional, aún reconociendo que nunca alcanzaremos todos estos objetivos en el mundo.

La humildad, el arrepentimiento, la paciencia y el perdón son valores políticos como también personales. Son esenciales en el proceso de reemplazar el conflicto por el entendimiento mutuo. Estos principios requieren que renunciemos a todos los armamentos que son incompatibles con la persecución de la paz justa.

Compasión Activa
Dios llama a los seres humanos al servicio activo en amor para otros con el objetivo de reemplazar la indiferencia a la miseria de otros debido a la pasividad, el egoísmo o la ignorancia. Tal amor compasionado inspira una actitud no solamente de justicia, pero también de generosidad. Los gobiernos deberían buscar la motivación hacia individuos, familias, obras caritativas y otras asociaciones para la compasión activa, pero también el Estado debería incentivar y asistir a la comunidad para satisfacer las necesidades fundamentales de los pobres antes de satisfacer las preferencias de los ricos.

Mayordomía sabia
Los seres humanos y la creación están relacionados. Toda actividad económica involucra la responsabilidad delante de Dios y delante el mundo que Él nos confió. Afirmamos que nuestra preocupación para la creación de Dios es una parte mayor de la política cristiano-social.

Creación y medio ambiente
Localmente, nacionalmente e internacionalmente, los gobiernos han de prevenir el abuso de los recursos naturales. Tenemos que ser buenos mayordomos del mundo creado, eso significa establecer una prioridad para alcanzar un medio ambiente y una economía balanceada y sostenible. Tratar con el cambio climático es uno de los mayores desafíos internacionales que enfrentamos hoy en día. Tenemos que reducir el uso de recursos no renovables, reducir la emisión de carbón e implementar recursos energéticos adecuados para el medio ambiente.

También existe la destrucción de ecosistemas en océanos y bosques, por ello se requiere de una sanidad dando prioridad a medidas verdaderas y prácticas de protección del medio ambiente. Necesitamos desarrollar políticas robustas para el clima y la preservación.

Economía
Dios da recursos económicos para servir a las necesidades de las personas. Él hace esto para colaborar en el desarrollo de capacidades particularmente con la justicia, cooperación y el cuidado mutuo. Estos recursos tienen que utilizarse creativamente y con una preocupación responsable para los demás (incluyendo las generaciones futuras) y el medio ambiente. Los mercados no son una ley para sí mismos, son las personas quienes modelan con sus decisiones. Eso significa que necesitamos estructurarlos para que aquellos que conducen transacciones económicas sean justos y se hagan de buena fe. Las necesidades de la comunidad tienen que considerarse.

Las concentraciones de prosperidad y de poder debilitan la responsabilidad y pueden causar la distorsión del mercado. Nosotros buscamos una economía donde los bancos, los negocios, los sindicatos, los grupos profesionales y los departamentos gubernamentales trabajen juntos con un mayor entendimiento mutuo y con rendición de cuentas públicas. El desarrollo económico solo es un medio y no debería dominar sobre la justicia social y la protección del medio ambiente.

La tarea primaria del gobierno en relación con la economía es supervisar el establecimiento de estructuras justas en todas las áreas de la actividad económica. Este tipo de justicia incluye mantener una moneda sólida en contra de la inflación y la deflación, además incentiva la creación de riqueza gracias a la aparición de empleos. Los Partidos Cristiano-demócratas desaniman los juegos del azar y la dependencia prolongada en las provisiones del Estado, con el propósito de incentivar y preparar a todos para participar plenamente en la economía. Necesitamos usar nuestros recursos comunales e individuales de una forma que respeta el orden creado del mundo.

Empoderamiento
A veces, la acumulación del poder puede ser necesaria. Esto para el rendimiento satisfactorio de ciertas tareas. El poder indebido también puede incentivar patronos de control y de dominación. Por esta razón, es incorrecto asignar aquellas cosas a organizaciones más grandes, y sí fijarlas a organizaciones más pequeñas y locales que pueden hacerlo de forma adecuada. Necesitamos el rendimiento de cuentas de aquellos que concentran mucho poder. Estas concentraciones pueden ser dueños individuales de riquezas, grupos de interés profesionales, sindicatos, corporaciones multinacionales, gobiernos nacionales o líderes de bloques políticos. Ellos tienen un gran potencial para trabajar responsable o irresponsablemente, a favor o en contra del bien común, pero se deben rendir cuentas para el ejercicio de su poder.

Las personas en Europa y más allá necesitan empoderarse para ser capaces de superar la pobreza que a menudo resulta de circunstancias que van más allá del control del individuo. Necesitan poseer la capacidad de participar en el proceso de toma de decisiones. Las personas en necesidad tienen que ser educadas. Necesitan alfabetización, competencias de aritmética fundamental y servicios públicos. Necesitan estas herramientas para restaurar su estima propia y la esperanza de posibilidades. Los gobiernos pueden soportar individuos y comunidades en este proceso, pero la prevención de corrupción y discriminación son importantes en la lucha para el bienestar de todos.

Declaración final
Nosotros, los cristiano-demócratas promoveremos nuestros valores cristiano-sociales. Lo haremos en nuestro propio continente y más allá. Intentaremos implementar políticas cristiano-demócrata en nuestras instituciones locales, nacionales y europeas.

Reconocemos las preguntas y los desafíos que están delante de nosotros. Miramos el futuro con confianza y determinación. Nuestra fe cristiana da la perspectiva de desafiar el negativismo y el pesimismo, capaces de trabajar en Europa y más allá, compartiendo el amor de Dios para trabajar en un futuro mejor.